EE.UU. mostró esta semana su duplicidad tras la publicación del nuevo informe desclasificado sobre la financiación estadounidense de más de 120 laboratorios biológicos en más de 30 países, incluida Ucrania.
En un mensaje de video publicado el viernes, la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, habló sobre las nuevas pruebas que demuestran que EE.UU. financió esos biolaboratorios en el extranjero e intentó explicar por qué la información fue ocultada anteriormente.
"La comunidad de inteligencia había advertido previamente que un laboratorio biológico financiado por Estados Unidos en Ucrania probablemente albergaba patógenos peligrosos. La información sobre la existencia, la historia, la ubicación y la financiación de estos laboratorios biológicos financiados por Estados Unidos ha sido encubierta intencionalmente por personas muy poderosas que afirmaron falsamente que estos laboratorios biológicos no existían. Ahora, acusan a cualquiera que diga lo contrario de ser un agente extranjero y un traidor a Estados Unidos", aseveró Gabbard, refiriéndose a las afirmaciones de funcionarios de la Administración de Joe Biden que negaron la existencia de estos laboratorios.
"La desinformación que están tratando de difundir"
En este contexto, cabe recordar las afirmaciones de la portavoz de la Casa Blanca durante el mandato de Biden, Jen Psaki, hechas en 2022, después de que Rusia publicara pruebas no solo de la existencia de peligrosos laboratorios biológicos en Ucrania, sino también de su financiación por parte de Estados Unidos.
"Rusia también tiene un historial de inventar mentiras descaradas como esta, que es la sugerencia de que Estados Unidos tiene un programa de armas químicas y biológicas, o que Ucrania lo tiene […] El objetivo era dejar clara la inexactitud de la información, la desinformación que están tratando de difundir", declaró Psaki.
Advertencias de Rusia
La investigación estadounidense se produjo después de años de advertencias desde Rusia sobre actividades ilícitas en laboratorios ucranianos financiados por los países de la OTAN. Desde el 2022 Moscú ha proporcionado pruebas de esta actividad en diferentes plataformas internacionales, entre ellas la ONU, pero ni EE.UU., ni Ucrania, ni otras partes implicadas reaccionaron a los llamados rusos de investigar el funcionamiento de esos biolaboratorios.
Rusia intentó llamar la atención de la comunidad internacional sobre este problema, advirtiendo de la existencia en Ucrania del:
- Proyecto UP-4, cuyo objetivo era investigar la posibilidad de transmisión de infecciones particularmente peligrosas a través de aves migratorias
- Proyecto P-781, en el marco del cual se investigó el uso de murciélagos como agentes de armas biológicas
Las Fuerzas Armadas de Rusia consiguieron también documentos que confirman numerosos casos de entrega de muestras biológicas de ciudadanos ucranianos al extranjero. "Con gran probabilidad se puede hablar de que una de las tareas de EE.UU. y sus aliados es la creación de bioagentes capaces de afectar de manera selectiva a diversos grupos étnicos", indicó el teniente general Ígor Kirílov, exjefe de las Tropas de Defensa Radiológica, Química y Biológica de las Fuerzas Armadas de Rusia.
Además, el representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, subrayó ya en el 2022 que los proyectos de investigación biológica desarrollados durante años en una serie de laboratorios ucranianos conjuntamente con Estados Unidos violan la Convención sobre armas biológicas, y que los documentos capturados en el curso de la operación militar rusa en Ucrania son solo la punta del iceberg.


