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Ante la crisis de Ormuz, ¿qué rutas abre Rusia para el comercio global?

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El bloqueo de las principales rutas marítimas en Oriente Medio obliga al mundo a buscar urgentemente nuevas soluciones logísticas, y en este contexto Rusia intenta ofrecer corredores alternativos más estables para el comercio global.
Ante la crisis de Ormuz, ¿qué rutas abre Rusia para el comercio global?

El conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán está afectando cada vez más a las principales arterias logísticas del mundo, lo que obliga a los países a buscar urgentemente rutas alternativas para el comercio y el suministro de recursos energéticos.

El bloqueo 'de facto' del estrecho de Ormuz —por donde pasa casi una quinta parte del petróleo mundial— ya ha provocado un déficit de combustibles en diversas regiones y ha impulsado los precios a máximos de los últimos cuatro años.

La situación podría empeorar drásticamente en caso de una mayor escalada. El movimiento hutí de Yemen ya ha amenazado con bloquear el estrecho de Bab el Mandeb, otro punto crítico para la energía mundial, por el que pasa alrededor del 12 % de los suministros globales de petróleo. En tal escenario, los países del golfo Pérsico se verían aislados energéticamente, privados incluso de rutas alternativas de exportación, mientras que Europa y Asia se enfrentarían a un déficit masivo de materias primas.

En este contexto, los Estados de todo el mundo se ven obligados no solo a diversificar sus fuentes de energía, sino también a buscar urgentemente nuevos corredores de transporte más seguros. Y es precisamente aquí donde Rusia puede posicionarse como un eslabón clave del futuro sistema logístico.

El mundo busca nuevas rutas

Los problemas de la logística global no son algo nuevo, pero el conflicto actual no ha hecho más que ponerlos de manifiesto en toda su magnitud.

"Está cayendo la confianza en los actores tradicionales, en las compañías de seguros de siempre, en los instrumentos tradicionales (puertos, terminales, rutas). Primero la pandemia de covid y luego una serie de conflictos en el mundo han obligado a los transportistas a adaptarse en repetidas ocasiones a las condiciones cambiantes", manifestó a RT el editor en jefe del portal sobre logística Logistan, Grigori Mijáilov.

Una valoración similar la hizo Vladímir Putin. En palabras del presidente ruso, actualmente, para los países y las empresas, lo que pasa a primer plano ya no es la velocidad del transporte, y ni siquiera el costo, sino su sostenibilidad.

"Cada vez más Estados y empresas piensan no solo en la velocidad y el costo del transporte: el factor decisivo es la seguridad y la sostenibilidad de las rutas de transporte y las cadenas logísticas que son menos vulnerables a las crisis, los conflictos militares y otros riesgos externos", manifestó durante su intervención en el Foro Internacional de Transporte y Logística.

En este contexto, el líder ruso destacó que Moscú puede desempeñar un papel clave en la configuración de una "nueva arquitectura de la logística global y el comercio internacional".

La geografía como ventaja

Las propuestas rusas se basan en gran medida en un factor evidente pero de importancia estratégica: la geografía. La enorme extensión del país, su desarrollada red ferroviaria y su potencial de tránsito permiten a Rusia aspirar a convertirse en uno de los principales nodos de transporte entre Europa y Asia.

"Rusia, más que cualquier otro país del mundo, cumple con los criterios de una gran potencia de tránsito gracias a la extensión de su territorio, su vecindad con países de Europa, Asia y la región del Pacífico, así como a su costa ártica y a la Ruta Marítima del Norte, y a su dilatada experiencia en el transporte de enormes volúmenes de mercancías a grandes distancias, en cualquier condición climática, puntualmente y sin pérdidas", señaló a RT Stanislav Tkachenko, doctor en Ciencias Económicas y profesor de la Universidad Estatal de San Petersburgo (Rusia). 

"Rusia, teniendo en cuenta su tamaño, su ubicación geográfica, su infraestructura, la experiencia acumulada y, lo que es importante, su independencia política, puede ofrecer al mundo tanto servicios logísticos, rutas y vías comerciales ya existentes como crear otros nuevos", opina Mijáilov.

Según sus palabras, las propuestas pueden incluir el tránsito por su territorio, el desarrollo de tecnologías propias y la formación de cadenas de suministro estables y sin interrupciones. "En beneficio propio y en interés de los transportistas extranjeros, Rusia continúa ampliando su propia logística portuaria y de tránsito", señaló.

¿Qué puede ofrecer Rusia?

En un contexto en el que las rutas tradicionales son cada vez menos fiables, Rusia ofrece varias alternativas, tanto marítimas como terrestres. Desde 2022, Moscú ha llevado a cabo una reestructuración logística a gran escala, reorientando sus flujos de mercancías y creando nuevas cadenas de suministro. Esta experiencia ahora se puede exportar, considera Tkachenko.

"Rusia puede ofrecer un transporte seguro y rápido de mercancías desde el Sudeste asiático hacia Europa, evitando el golfo Pérsico, principalmente a través de su modernizado transporte ferroviario, así como por vía marítima a lo largo de la costa ártica. Rusia también es capaz de ampliar la exportación de petróleo y productos derivados, principalmente desde sus puertos del Báltico y del mar Negro", declaró el experto.

Por su parte, Grigori Mijáilov destaca la flexibilidad de las rutas propuestas. "Entre las rutas que pueden resultar interesantes para los transportistas se encuentran: China-Europa y la Ruta Marítima del Norte. Existe, por ejemplo, la opción de transportar mercancías desde América Latina a la República Popular China por la ruta China-Kazajistán-Rusia (Múrmansk)-Brasil. Suena inusual, pero en realidad tiene un potencial bastante prometedor", señaló el experto.

La ruta más corta

Un elemento clave de esta nueva arquitectura logística podría ser la Ruta Marítima del Norte, un corredor que, en condiciones de crisis, adquiere una importancia estratégica.

Se trata de la vía marítima más corta entre la parte europea de Rusia y el Lejano Oriente, así como de la principal arteria de comunicación en el Ártico ruso. La ruta bordea la costa norte de Rusia a través de los mares árticos a lo largo de 5.600 kilómetros, desde el estrecho de Kara hasta la bahía de Providenia.

La Ruta Marítima del Norte ha visto como el tráfico de mercancías se multiplicaba casi por diez en la última década, alcanzando los 38 millones de toneladas. En octubre de 2025, se completó el primer viaje comercial de contenedores entre China y Europa por medio de la Ruta Marítima del Norte.

La travesía entre la terminal china de Ningbo-Zhoushan, en la provincia oriental de Zhejiang, y el puerto británico de Felixstowe "duró 20 días, casi la mitad del tiempo que tomaría por las rutas tradicionales del sur", indicó la corporación nuclear estatal rusa Rosatom, administradora de la vía.

En un contexto de creciente inestabilidad en los corredores marítimos tradicionales, la Ruta Marítima del Norte deja de ser una alternativa para convertirse gradualmente en uno de los ejes clave del comercio mundial del futuro.

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